Sobre nosotros

Lilia Díaz, fundadora de Expresionarte, tejiendo a crochet en su casa en Bucaramanga rodeada de amigurumis hechos a mano

Expresionarte empezó sin plan de negocio. Empezó con una abuela tejiendo para su nieta.

Lilia Díaz, las manos detrás de cada muñeco

En 2021 nació la primera nieta de Lilia Díaz, y como toda su vida ha amado las manualidades, hizo lo que le salía natural: sentarse a tejerle un muñeco. No uno comprado, uno hecho por ella.

Cuando en 2023 llegó el nieto menor, ya no era un muñeco. Era un oficio. Los amigos veían las piezas y las pedían. Las familias que las recibían volvían por otra. Y así, desde su casa en Bucaramanga, lo que empezó como un gesto de abuela se convirtió en Expresionarte.

Lilia es apasionada por el arte y el diseño. Cada muñeco lo piensa completo: el color del hilo, la caída del vestido, el gorro tejido, la expresión de la carita. No copia patrones y ya — diseña.

Lilia Díaz sosteniendo un conejo de tela hecho a mano con gorro tejido en su taller de Bucaramanga

Todo se hace a mano, una pieza a la vez

No hay fábrica ni producción en serie. Cada amigurumi se teje punto por punto en crochet y cada muñeco de tela se cose uno a uno. Por eso ninguna pieza queda idéntica a otra: hay pequeñas diferencias en el tejido, en la ropa, en la carita. Eso no es un defecto, es la firma de que lo hizo una persona y no una máquina.

Lilia Díaz trabajando en su máquina de coser un muñeco artesanal, con piezas terminadas al fondo

Del molde a la pieza terminada

Cada muñeco de tela empieza como un molde dibujado sobre la tela. Se corta, se cose, se rellena, se arma y se viste. Solo después de todo eso aparece la carita, que es lo último y lo que le da personalidad a la pieza.

Más de 1.000 familias

Desde entonces, más de mil familias colombianas tienen uno de nuestros muñecos en casa. Muchas nos escriben meses después para contarnos que el conejito o el osito se volvió inseparable del niño — que duerme con él, que lo lleva al jardín, que no lo suelta. Esa es la mejor señal de que vamos bien.

Pensados para niños de verdad

Usamos hilos suaves y resistentes, telas de tacto agradable y relleno liviano. Las costuras van reforzadas y evitamos piezas pequeñas sueltas. Son muñecos para abrazar, cargar, dormir con ellos y lavarlos — no adornos frágiles.

Comprar artesanal es comprar tiempo

Cuando eliges una pieza hecha a mano no estás pagando solo un producto: estás pagando horas de trabajo, oficio y paciencia. Y estás apoyando el trabajo artesanal colombiano frente a lo industrial e importado.

Hablemos

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